Las Provincias. 16 octubre 2006
Los impuestos municipales en algunas localidades valencianas llegan a ser el doble que en otras
La falta de vertederos ha disparado los costes por el tratamiento y eliminación de las basuras. Esto ha provocado que la mayoría de ayuntamientos de la Comunitat hayan decidido crear una nueva tasa para hacer frente a unos costes que superan los dos millones de euros al año.
Sólo diez capitales de provincia de España, entre ellas Madrid y Valencia, siguen sin aplicar esta nueva tasa. Sin embargo, han comenzado a crearla la mayoría de municipios valencianos, especialmente en el área metropolitana de Valencia, y eso ha desatado protestas y críticas de los vecinos y se han puesto en evidencia las diferencias recaudatorias de los ayuntamientos.
La presión fiscal que soportan los ciudadanos de la Comunitat es muy distintas dependiendo de la ciudad valenciana en la que vivan. En algunos casos estas diferencias en el pago de impuestos llegan a ser de un 100%.
Los residentes en Vila-real y Valencia son los que más pagan por el impuesto de bienes inmuebles (IBI). Una familia que viva en una casa de 100 metros cuadrados en la mejor zona de Vila-real paga 580 euros al año de IBI, pero ya no tendrá que pagar tasa de basuras, ya que queda incluido en su impuesto de bienes inmuebles.
En Valencia el coste de un recibo de contribución en la calle Colón por un piso de 100 metros cuadrados puede alcanzar los 800 euros, y, al igual que en la ciudad castellonense, no tiene una tasa de basuras.
Valencia tiene uno de los coeficientes más altos de toda la Comunitat para la aplicación del IBI, lo que hace que vivir en una zona de primera en la capital valenciana resulte mucho más caro.
Entre los lugares donde la presión fiscal es menor encontramos Manises, Alaquàs, Paterna, Elche o Sueca. Son los ciudadanos de este último municipio de La Ribera los que tienen una menor presión por los impuestos municipales.
Los que tienen el coeficiente del IBI más bajo se han visto obligados a crear una nueva tasa de basuras para hacer frente al elevado coste. Son los casos de Torrent y Paterna. En ambas poblaciones han encontrado el rechazo ciudadano. Además, aunque en sus zonas urbanas son razonables y están dentro de la media de la Comunitat, cuando se trata de una zona residencial como La Canyada o El Vedat los recibos se disparan.
El alcalde de Paterna, Francisco Borruey, era muy tajante al respecto: “Queremos que quien más terreno tiene, más pague. Es razonable que quien tenga una parcela de 1.000 metros pague más que quien vive en un piso de 90 metros cuadrados”.
Los últimos municipios en imponer la tasa han sido Torrent, Paterna o Paiporta, que es donde más polémica ha generado la nueva tasa. Otros como Gandia, Castellón, Alboraya, Alaquàs o Burjassot lo hicieron años antes.
Sin embargo, no existe un criterio unitario y cada municipio aplica un impuesto diferente con precios que difieren según se aplique unos coeficientes u otros.