Aquest article el vaig a dedicar a posar en coneixement de tots vosaltres la desaparició d’una de les tradicions més característiques del nostre poble.
Segons publicà el diumenge el Levante, la fabricació artesanal d’aquest utensili desapareix de l’horta pel cost elevat i la poca rendibilitat econòmica que produeix. No fa falta nombrar més motius per tots coneguts.
El que sí que es manté és la producció de la cassola, un producte que molts encara utilitzem a casa i que encara té una rendibilitat econòmica per a qui la fabrica.
Si voleu comprar-ne o conèixer les últimes arrels que hi ha a Alaquàs sobre la fabricació de cassoles i perols únicament heu d’anar al carrer perolers (com no) i parlar amb Enrique Martí, l’últim peroles que queda al nostre poble. Segur que vos atén amb l’amabilitat i senzillesa que el caracteritza.
Ací adjunte l’article del Levante per a que el llegiu i el guardeu si voleu. Forma part de la història.
Levante. 12 novembre 2006
Desaparece el «perol» de Alaquàs
La última alfarería que se mantiene en el municipio lo ha retirado de su producción
Durante siglos fue un emblema de este municipio de L'Horta Sud y en las últimas décadas del siglo XX se utilizó para dar nombre a entidades, calles o formar parte de anagramas locales. Pero la modernización y el cambio de hábitos domésticos también han pasado factura a una de las piezas artesanales más características de la comarca: el perol de Alaquàs. La última alfarería que se mantiene en esta población ha retirado estas piezas artesanales de su producción y sólo se dedica a fabricar cassoles que, por el momento, tienen el futuro asegurado.
Según los propietarios de la alfarería, la familia Martí, el declive del perol»se inicia a principios de los años 70 cuando las normativas municipales obligaron a sustituir los hornos de leña por otros de gas, para evitar causar molestias a los vecinos. Por aquel entonces, la proporción de perols que se fabricaba, según la demanda, era de un 10% frente a la de cassoles. En este tipo de hornos es dificultoso cocer los perols por sus dimensiones. Se trata de piezas con base amplia, boca más reducida, asas y tapa, de un mínimo de veinte centímetros de altura, que varía según la capacidad. Dado que los hornos se cargan con vagonetas con estantes de una altura menor, «era imposible cocerlos», explican los artesanos.
Ya que el número que se fabricaba no era muy elevado, la alfarería de Alaquàs los modelaba artesanalmente en el torno y después los llevaba a cocer a talleres de zonas más rurales de la Comunitat Valenciana, que seguían utilizando hornos de leña. Y así se ha mantenido la tradición durante más de 25 años. El cierre del último de estos talleres con horno de leña se ha llevado con él también el perol de Alaquàs. Además, su consumo había caído al 1% del total de la producción de la última alfarería que queda en el municipio. «La gente ya no cocina tanto en perol. Se impone la comida rápida, prefabricada. La gente no tiene tiempo», explican. Este taller ofrece ahora a sus clientes, perols hechos a máquina de otros lugares, «aunque lo advertimos».
«De la boca fan cul»
Aunque el símbolo más característico de la producción alfarera ha desaparecido, la familia Martí aún aspira a mantener viva la frase «a Alaquàs de la boca fan cul» -en referencia al proceso de elaboración- a través de la fabricación de cassoles. En la actualidad, las elaboran de siete tamaños para fuego -de 17 a 36 centímetros de diámetro-, y otros siete para horno -de 22 a 40 centímetros-. Se fabrican una media de 70 piezas al día, dado el laborioso proceso que requieren.