La notícia que va fer acabar els Levante d'Alaquàs el dissabte és la següent:
Levante. 2 desembre 2006
El párroco del Olivar de Alaquàs deja la iglesia un mes por disputas con parte de la feligresía
Le acusan de dividir a los grupos parroquiales y de tratar de apartar a un sacerdote anciano
Laura Sena, Alaquàs
Durante un año ha sido una olla a presión y al final ha estallado. El párroco titular de la Mare de Déu de l'Olivar de Alaquàs, Joan Gavilà, dejó ayer la iglesia, en principio por un mes, para tomarse «unas vacaciones». En el fondo subyacen las discrepancias que mantiene con una parte de la feligresía.
Joan Gavilà llegó a Alaquàs hace un año y medio para sustituir a Vicent Cardona, director de la revista Saó y destacado representante de la corriente progresista de la Iglesia, que había cumplido 23 años en la plaza y era un personaje de gran prestigio dentro y fuera de la parroquia.
Según sus detractores, desde su llegada fue introduciendo cambios que «crearon malestar en algunos grupos y sectores de la parroquia». En concreto, se le critica su «actitud antidemocrática» en la toma de decisiones que «ha ido dividiendo a la parroquia», su «opacidad en la gestión económica» y «haber reducido celebraciones en valenciano». Con todo, el tira y afloja se mantenía en un plano interno «por el bien de la comunidad cristiana que hay detrás».
Al final, el detonante de la crisis fueron, según la versión de los críticos, las quejas que Gavilá elevó al obispo auxiliar, Salvador Jiménez, sobre otro sacerdote, Josep Antoni Comes -también vinculado a Saó y destacado intelectual-, ya jubilado pero que continúa realizando tareas en el Olivar, donde ha ejercido más de 20 años. El grupo asegura que Gavilá pidió que «no apareciera por allí».De hecho, en un mes, el anciano sacerdote «no ha pisado la iglesia» e incluso ha celebrado misas en domicilios particulares y sesiones de formación fuera de la parroquia. Para algunos de los feligreses de más peso, «no es lícito ni humana ni cristianamente, apartar, de manera dolorosa y por motivos nunca explicados, a un sacerdote de la iglesia particular de la que se siente parte».
Tras un mes en esta situación, el grupo redactó una carta dirigida al arzobispo en la que pide que Comes siga vinculado a la parroquia, como él ha pedido, y se destaca su trabajo «siempre marcado por un talante respetuoso, confiando en las potencialidades de cada grupo e impulsándolo con formación, acompañamiento y estima». «Es un privilegio y un honor contar con él como sacerdote, como hermano y como persona de bien que es, y sería una falta a la caridad cristiana negarle la posibilidad de concluir una vida de compromiso y entrega en la iglesia apartado de una comunidad que él estima», dice el escrito, que han firmado 200 personas.
El asunto ha provocado que Gavilá pida al arzobispado un permiso de un mes. El párroco no ha querido hacer declaraciones, aunque confirmó a Levante-EMV que se tomaba «un mes de vacaciones». El arzobispado enviará un sacerdote para el fin de semana, aunque queda por resolver qué pasará a partir del lunes.